[Artículo] De Plátano a Tostón en Maryland

     Este pasado domingo, como todos, después de ir a misa me dirigí a Wal-Mart. El centro del entretenimiento en este campo para comprar varias cosas y perder el tiempo en lo que mi maridito llegaba de su Iglesia con las nenas. Cual fue mi sorpresa cuando vi ese anaquel de deliciosas gemas verdes en mi camino. Casi tengo que mirar dos veces para estar segura de que no era un espejismo.

     Allí, tristes y solitarios, entre los mangos y los cocos, se encontraban esos plátanos. Jamás me habían pasado tantos platillos por mi mente a la misma vez. Tantas posibilidades con ese vegetal celestial que deslumbraba a cualquier puertorriqueño que le pasara cerca. Nunca pensé encontrar un plátano en los campos de Maryland. Casi puedo apostar que el encargado de hacer las ordenes en Wal-Mart es hispano.  Porque solo así se explica la calidad de esos dedos verdes.

      Yo siempre estuve acostumbrada a ir a la placita a comprarlos o simplemente en cualquier carretera del país. Eso es en adición a los que siempre habían sembrados en el patio de mi casa. Recuerdo pagar por el racimo o a 3 por 99 centavos. Al parecer el viaje para los ‘states’sale caro, porque estaban a 55 centavos cada uno. Pero eso que importa cuando se encuentra el manjar de los dioses en estas tierras mundanas. Así que tres de ellos se fueron conmigo a casa.

     IMAG0229Ni crean que yo pase el trabajo de prepararlos. Esas son las ventaja de lavarle en cerebro a tu madre para que te venga a visitar y luego no dejarla ir. Con ese truco ya lleva tres años entre PR y los Estados Unidos. De todas mis opciones opté por los tostones. La forma más básica de deleitar esta maravillosidad. Tristemente, tuve que compartir con ella y con mi sobrina que también esta de visita. Lo malo es que el compartir es algo en  lo que nunca me he destacado.

     Bueno, si hice dos o tres cositas para ganarme esos tostones. Los pelé, espere que salieran de la primera prensada para aplastarlos como hace muchos años me enseñó mi abuela. Con un plato y una taza; ya que las tostoneras son para principiantes y restaurantes. Luego a esperar otra vez, pero esta vez para comérmelos; como diría el lobo de los Tres Cerditos. Y sin olvidar la combinación perfecta para los tostones; el kétchup.

     Que más puedo decir en este momento. ¿Que no duraron 10 minutos? ¿Que sabían a gloria? o ¿Que estoy esperando el próximo domingo para repetir esta historia? Pues entonces todas las anteriores. Estaban buenísimos, que triste es cuando se acaban y a lo mejor me doy un viajecito a comprar más plátanos antes del domingo. Ya veremos de que nos vamos en la próxima. A lo mejor de arañitas o quien sabe, a lo mejor espero que se maduren y hago, mejor dicho, me antojo de canoas de amarillos rellenas con carne molida.

     Ahora los dejo y espero no estén leyendo con hambre!

Ver Tostones con Arroz y Habichuelas Rosadas

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