[Artículo] El Libro Puertorriqueño y Yo

     En esos momentos en que mi mente divaga sin rumbo, se tropezó con una pregunta a la cual no le encontró contestación inmediata. Entre nubes y pensamientos me pregunté, ¿cuantos libros de autores puertorriqueños había leído en los últimos años? Haciendo cuenta rápida, tuve que responder un número del cual no estoy muy orgullosa, CERO. Mis únicos encuentros con la palabra puertorriqueña fueron durante mis años de escuela en los que los maestros escogían que libros íbamos a leer.

     Hasta estos días mi libro favorito lo es Isla Cerrera. Todavía recuerdo lo que sentí cuando Méndez Ballester describió la partida del protagonista de Puerto Rico y lo que sentía al alejarse de la isla. Y eso, que para ese entonces jamás pensé que viviría fuera de ella. Además leí varios cuentos de Don Abelardo Díaz Alfaro, poemas de Julia de Burgos, Cuando era Puertorriqueña, Yuyo y la Carreta entre otros. También recuerdo haber ido al Teatro Tapia a ver varias presentaciones de obras puertorriqueñas entre ellas los Soles Truncos.

     En la universidad no recuerdo haber leído ninguno de estos libros, ya que solo tome una clase de español y fue sobre cuentos. Los cuales eran escogidos por la profesora y copias de los párrafos a discutir eran repartidos en clase. Aunque si recibí un libro de un compañero de clases, el cual acepto no leí, pero si me sentí muy honrada de recibir ya que él era el autor. Sin más pena ni gloria terminé de estudiar en una de las universidades más intelectuales de Puerto Rico sin leer un solo libro de un autor puertorriqueño.

     He tratado de hacer memoria para no quedar tan mal, pero en realidad no puedo recordar ningún otro libro. Aunque cuando vivía en Puerto Rico visitaba a menudo la Librería Cronopios, nunca me llamaron la atención los libros de escritores puertorriqueños. Siempre compraba el de Isabel Allende que estuviese de moda o de cualquier otro autor hispano en boga. Ya cuando me fui de la isla comencé a leer novelas y biografías en inglés sin ningún cargo de conciencia o remordimiento.

     Desde que comencé a escribir en este blog, me he dado a la tarea de leer sobre autores puertorriqueños contemporáneos. He seguido y comentado sobre algunos. Además he visto el trabajo que pasan para promocionar sus trabajos y muchos han terminado por publicar sus propios libros. He conocido escritores maravillosos que se toman el tiempo de leer lo que escribo como es el caso de Alexandra Román de Hernández. También descubrí que alguien con quien estudie en la escuela también ha publicado varios libros de poemas.

     En fin, el género del libro en Puerto Rico al parecer no ha muerto, pero si he leído bastante recientemente sobre los problemas para publicar y la perdida de la Editorial de la UPR de Rio Piedras. Uno de mis sueños siempre ha sido el formar una casa editorial para difundir las obras puertorriqueñas fuera de la isla. Aunque en realidad me parece que hay una necesidad mayor de promover esta literatura en casa. Por más que digan que nadie es profeta en su propia tierra. Cantantes y artistas nos han demostrado lo contrario con el pasar de los años.

     El surgimiento de pequeñas editoriales y la auto-publicación han abierto puertas para escritores noveles. Aun así, la necesidad de agentes literarios es latente en la isla. Varias semanas atrás estuve leyendo sobre las posibilidades de que la Universidad del Sagrado Corazón introduzca una concentración menor dentro de su programa de Administración de Empresas. Una concentración que personalmente hubiese estudiado de haber estado disponible cuando los perros se amarraban con longaniza.

    Muchos piensan que los libros escritos en Puerto Rico están pasados de moda o son para intelectuales. En realidad, tenemos autores que están al mismo nivel que cualquier otro de sus colegas de habla anglosajona. Lo único que tenemos que hacer es dejar atrás los estantes americanos con carteles brillantes  y ver los títulos producidos en nuestra isla. Además es fácil conseguir otros títulos recientes con tan solo un click en la computadora.

     Para muchos esto sonara como una cantaleta, ya que acepte que soy la primera que no apoya el libro puertorriqueño. En realidad, estoy en el proceso de conseguir varios para finalmente salir de ese cero que me persigue. Además de que estoy trabajando en uno propio que espero algún día no sea pasado por alto por alguien para comprar uno de Twilight o Harry Potter en su lugar.

     Definitivamente, los autores puertorriqueños teneos mucho que ofrecer al igual que nuestros cantantes, artistas y deportistas. Solo necesitamos la oportunidad de demostrar que podemos crear grandes historias que son más que palabras para un grupo selecto. Son obras basadas en el día a día, el pasado, presente y futuro que nuestra isla encierra. Son las vivencias de una clase trabajadora que muchas veces tiene que dividir su tiempo para poder crear.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s